HABÍA UN JARDÍN ZEN DE BUENOS AIRES

Articulo publicado en el medio grafico/digital «La Plata Hochi» el 17 de febrero de 2022.

Fotografía: Archivo Histórico de la Colectividad Japonesa en la Argentina (AHCJA), tomada alrededor de 1987 del ya desaparecido Jardín seco.

Este tipo de jardín seco (“karesansui”) también llamado Jardín Zen, durante el tiempo que estuvo en el Jardín Japonés de Buenos Aires, fue utilizado por monjes budistas para realizar prácticas de meditación. Pero ya no existe. ¿Fue quizás por lo difícil de mantenerlo – requiere ser rastrillado regularmente para mantener las ondas en la arenilla blanca-, es que se decidió quitarlo? Hoy en su lugar hay un elevador que conduce al piso superior del Centro Cultural Casa de Té, facilitando el acceso de personas con dificultades.

Según el Ingeniero Paisajista, Yasuo Inomata, autor del diseño original de la segunda versión del Jardín Japonés de Palermo – la primera estuvo a cargo de Luis Ichiro Yamada, es tal la dificultad del mantenimiento de jardines de la dimensión del de Buenos Aires, que en 2017 se lanzó un programa de apoyo desde Japón, para el apoyo para el rescate y preservación de estas expresiones de la cultura japonesa muy apreciadas en distintos países del mundo.

Enfatiza el Ing. Inomata, que muchas personas piensan que con un puente curvo rojo, un pino verde y un estanque tienen un jardín japonés, pero están completamente equivocados. En el diseño se establece la ubicación de todos y cada uno de sus elementos de modo que compongan en conjunto una estructura armónica. El quitar uno de ellos, ya rompe la estructura del conjunto. Podemos comprobarlo con la desaparición de este karesansui. Por cierto, he tenido oportunidad de visitar el Ginkaku-ji o Pabellón de Plata en Kyoto y pude conocer el jardín en el que se inspiró este espacio que era parte del Jardín Japonés de Palermo.

En el testimonio que el Ing. Inomata dejó en el AHCJA, señala que la obra que se le confió tuvo como fin recuperar del abandono en que había quedado el primer jardín, conmemorativo de la visita de los entonces Príncipes Herederos del Japón, Akihito y Michiko. Al mes de su inauguración en mayo de 1967, en un artículo del diario Clarín de Buenos Aires, se señala que por el peligro de desmoronamiento, el puente curvo de madera había sido retirado a los depósitos de la Dirección de Paseos de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Según el testimonio del Dr. Bunpei Uno, en sus memorias, los escudos argentino y el del Crisantemo, de la familia imperial estaban siendo utilizado como mesa improvisada por un botero que vendía patos del estanque. Ante esa situación de deterioro, las autoridades de la Asociación Japonesa en la Argentina se movilizaron para su recuperación. Así se dio comienzo a la obra cuyo diseño y ejecución se confió al Ing. Inomata.

La obra finalizada fue orgullo de toda la colectividad japonesa en la Argentina y con su donación a la ciudad de Buenos Aires, también contribuyó a consolidar la integración de los japoneses y sus descendientes en la sociedad argentina.

La labor de un Ingeniero Paisajista es una tarea comparable con la del artista plástico con sus pinturas. En este caso, sus elementos fueron el trabajo en colaboración que brindó personal de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, la plantas donadas por productores de la colectividad, la maquinaria pesada facilitada por el Ejército para realizar tareas; la comunidad nikkei que apoyó al presidente de la AJA, y todas las personas que a todo lo largo y ancho del país colaboraron comprando bonos, donando árboles o con su trabajo, como el caso de los miembros de la comunidad que en fin de semana llegaban para ayudar a colocar el césped. También lo fueron las grandes piedras traídas desde la provincia de Córdoba, o el trabajo de los convictos del penal de Olavarría, que colaboraron cortando las piedras. Entre los realizadores de la obra, también encontramos artesanos carpinteros como el Sr. Miyawaki, de larga trayectoria.

Al frente de todos los que prestaron su apoyo estaban los integrantes de la Comisión Directiva de AJA y la Comisión de Construcción del Jardín Japonés. Sus nombres eran recordados en una placa de bronce puesta al pie del monumento conmemorativo llamado “Sudor del inmigrante japonés” que hoy ya tampoco está. Esos nombres son:

  • Asociación Japonesa en la Argentina:
    • B. Uno (presidente) – G. Tamashiro- M. Yamamoto – L. Kato – L. Tsugawa – C. Sakugawa – R. Miyaji – S. Miyazono – H. Iritani – N. Nakanishi – R. Sasaki – Z. Shimojo – A. Sakai – J. Maeyoshimoto – L.A. Morita – T. Suzuki – H. Ganiko – M. Miyagi – H. Tsuru – E. Kishimoto – T. Kubota – H. Asato-
  • Comisión Jardín Japonés
    • S. Miyazono (presidente) – T.Hisaki – T. Hirose – T. Kobayashi – L.A. Morita – A. Sakai – G. Tamashiro
    • PROYECTO Y DIRECCIÓN: Ing. Y. Inomata – T. Isakari
    • ARTESANÍA: H. Miyawaki

Las actuales autoridades de la Asociación Japonesa en la Argentina, como homenaje y en memoria de quienes realizaron un gran sacrificio para concretar la obra, han depositado en el Archivo también documentos fotográficos de la misma.

En el primer folleto preparado para la presentación del Jardín Japonés en 1979 se describe el puente de piedras de la siguiente forma:

“Regresando, después de cruzar el puente “tambor” y el puente plano, el camino conduce hacia la derecha al Sawa Tobi Ishi, conjunto de piedras dispuestas en forma irregular, que conducen hacia la otra orilla.”

Según el Ing. Inomata fue alrededor del 2004 se realizaron los más drásticos cambios de su diseño original. Un jardinero especialista, designado por las autoridades de la entonces Comisión de Mantenimiento, siguiendo las directivas de esas autoridades, llevó adelante acciones como la eliminación del puente que se ve en la fotografía. Entre las explicaciones dadas por los guías del Jardín es que se debió a cuestiones de seguridad para los visitantes, pero ¿no se hubiera solucionado simplemente cerrando el paso del mismo a los visitantes? ¿Era necesario retirarlo y romper el equilibrio de la composición?

El diseño original así sufrió muchas mutilaciones que hacen que su propio creador ya no pueda reconocerlo. De lo que había sido una genuina expresión de la cultura japonesa, hoy se ha terminado acriollando. Se han incorporado muchos elementos, réplicas en miniatura de distintas expresiones del Japón, como la del Shurei mon (守礼門), portal que precede el acceso al castillo de Shuri, en el antiguo Reino de Ryukyu, o un telón con el dibujo del monte Fuji, para que los visitantes puedan tomarse fotografías como souvenir, o que valores considerados fundamentales para la cultura japonesa como lealtad, honor, justicia, coraje, benevolencia, respeto y honestidad, son banderolas que flamean por sobre la empalizada que rodea al Jardín. El espacio ha perdido una de las características primordiales que tiene un Jardín Japonés, esto es brindarles a sus visitantes un espacio para la tranquilidad y meditación, para poder aislarse, aunque sea por un momento del vertiginoso ritmo de la ciudad.

Hoy constituye un espacio ampliamente buscado por los medios televisivos y radiales y por el mundo artístico que lo emplea como escenario para eventos. Su jardín en damero, con tulipanes según las estaciones, cumple las funciones de extensión para el restaurante, que así cuenta con un espacio al aire libre.

Queda en la memoria, preservados en nuestro Archivo, los documentos que demuestran que la comunidad japonesa en Argentina, encabezada por AJA, hicieron y donaron a la ciudad de Buenos Aires, lo que fuera alguna vez un jardín japonés genuino.

Cecilia Onaha

Archivo Histórico de la Colectividad Japonesa en Argentina.